A un efecto beneficioso arteriosclerótico.
Los mecanismos por los que el consumo moderado de alcohol ejerce su papel protector, no son totalmente conocidos, pero según las evidencias actuales parece que estos efectos están unidos a la acción del alcohol sobre las lipoproteínas plasmáticas aumentando el llamado 'colesterol bueno' unido a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y disminuyendo el unido a las de baja densidad (LDL) o 'colesterol malo' como popularmente se conoce.
Esta acción se traduciría en que las arterias en vez de irse poniendo cada vez más rígidas a medida que se va depositando el colesterol en los vasos, permanecerían flexibles.